Vírgenes pervirtiéndose con un profesional

Adriana y Helen son dos compañeras, son muy amigas y no se separan para nada. Son las dos únicas vírgenes de la promociónvan poner remedio juntas.

Adriana y Helen son dos compañeras de primer curso de Turismo. Desde el primer día se hicieron muy amigas y no se separan para nada. Se ha corrido el rumor de que son las dos únicas vírgenes de la promoción. Y han decido poner remedio como no podía ser de otra manera juntas.

La otra tarde quedaron para buscar en alguna pagina de internet un profesional con buena herramienta que las desvirgara. Con la inocencia y candidez de dos vírgenes, y el dinero de Papá de Adriana, contrataron a un morenazo con una gran polla, que eligieron al azar de un catálogo que parecía no tener fin.

A las dos horas, el chico se personó en el piso de Helen, donde lo recibieron con mimitos y caricias más propias de las que se le proporcionan a un gatito que a un profesional que te va a hacer gritar como una perra cuando te meta su enorme tranca. Cuando se cansaron de sobarlo, las dos vírgenes le pidieron que les enseñara el armamento. El chaval se quitó la camisa y se bajo los pantalones, dejando ala vista su enhiesta polla. Las chicas, poco a poco, fueron perdiendo la vergüenza, hasta que Adriana se atrevió a meterse esa enorme polla en la boca. Helen más paradita necesito que el chico le arrancara la blusa, dejando sus tetas al aire, y me tiene su mano entre sus piernas en busca de su virginal coñito para terminar de encenderse.

Y tanto se excito Helen, que no soltaba la polla de aquel hombre, impidiendo que se follara a Adriana. Después de mucho esfuerzo, por fin, lo consiguió, fallándosela allí de pie, haciendo una exhibición de fuerza, manejando a Adriana como si fuese una pluma. La obsesión de aquellas chicas, que iban a dejar de ser vírgenes, con esa enorme polla era tal, que en cuanto su dueño se descuidaba entraban en una lucha de bocas por zampársela hasta los huevos. En mas de una ocasión ese furor por comérsela fue tal que se llevo alguna dentellada en el miembro. En eso estaban cuando le tocó el turno a Helen, a cuatro patas sobre la cama, fue empalada sin miramiento. Por fin, habían dejado ser vírgenes.

Pero ya que estaban, había un agujero por el que el que aun eran vírgenes las dos, y el chico que habían contratado para que las desvirgara parecía tener aun fuerzas. Y así fue como primero Helen y después de Adriana dejaron de ser vírgenes también de la puerta trasera. Y este profesional del sexo, remato la faena dejando que compartieran esa golosina que salió de su polla, y como tal compartieron las dos amigas que ya no eran vírgenes.

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