Trio lésbico en la piscina de los papás de mi amiga

Nosotras queríamos montarnos un trio con un repartidor que tuviese una buena polla. No renunciamos a nuestro plan cuando descubrimos que era una repartidora

Los papás de mi amiga se han ido de viaje y nos han dejado el chalecito donde viven a nuestra disposición. Practicar sexo entre nosotras dos es habitual, pero de vez en cunado nos gusta invitar a alguien a participar y montarnos un trio. En esta ocasión habíamos planeado cumplir una de nuestras fantasías. Pediríamos una pizza por teléfono y cuando llegase el repartidor lo invitaríamos a que nos follase.

El encargo estaba hecho, pero como nos dijeron que tardarían nos pusimos cómodas y fuimos a tomar el sol junto a la piscina con algo de bebida con la que ponernos a tono. No pudimos evitar fantasear con como seria el repartidor con el que nos íbamos a montar el trio. Si seria alto, o bajo, rubio o moreno. Guapo o feo. Poco a poco nos fuimos calentando y se me ocurrió gastarle una broma a mi amiga tirándole por encima un cubo con agua fría. Su reacción fue salir corriendo detrás de mi, hasta que acabamos las dos en la piscina. Allí no pude evitar meter mi cara entre sus dos tetitas, que habían estado un buen rato expuestas al sol. Forcejeamos un poco hasta que me acabo arrancando la parte de arriba del bikini, en ese momento sonó el timbre.

Abrimos la puerta sin, ni siquiera, preguntar primero. Solo le pedimos al repartidor que entrase hasta la piscina. Nos llevamos una buena sorpresa. Pues no era un tío al que nos pudiésemos follar y estar comiéndole la polla hasta que nos pidiese clemencia. Era una repartidora. Pero como nosotras somos muy educadas, no le hicimos asco y la invitamos a participar en nuestra fiesta. Se animó enseguida desnudándose y dejando al aire un buen culito respingón, que en nada tenia que envidiar a los nuestros. Nos comimos la pizza y empezamos a tontear otra vez entre nosotras. Al principio surgió el problema típico de todo trio, como organizarse. Así que le pedimos a nuestra invitada que demostrase sus dotes primero comiéndome el coño a mi, mientras yo me morreaba con mi amiga. La verdad es que no lo hacia nada mal, seguro que no era el primer coño que se comía. Mi amiga enseguida quiso probar su boquita, así que su clítoris enseguida recibió la caricia de la lengua de la repartidora.

Entre tanto, mi coño era atendido por una de sus manos. No tardamos en comernos el coño en cadena, hasta que surgió la necesidad de recurrir a un buen vibrador con el que nos masturbamos entre nosotras hasta corrernos entre jadeos. Fue un trio lésbico que merece la pena repetir.

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