Trio con mi novia y mi cuñada

Mi novia hizo de cicerone, y me invito a tomar posesión del cuerpo de su hermana. La desnudé como había hecho con ella y me puse a comerle el coño.

Al entrar en la habitación no podía creer lo que estaba viendo. Mi novia estaba comiéndole los morros a mi cuñada. Alguna vez me había confesado, en estado de embriaguez, que cuando vivía con sus padres se lo había montado con su hermana, a penas un año menor que ella. Pero lo que no imaginaba era que aprovechando que mi cuñada estaba de visita en la ciudad iban a aprovechar para revivir viejas experiencias.

Al verme entrar por la puerta ignoraron mi presencia. Estaba decidido a marcharme y dejarlas a solas en aquel reencuentro familiar tan peculiar. Pero mi polla no pensaba lo mismo y empezó a crecer debajo de mi ropa. Estaba esperando la mirada cómplice de mi novia, que no tardó en llegar, para sacarme todo lo que llevaba puesto y unirme a la fiesta. Mientras ellas dos continuaban a lo suyo, yo me dediqué a terminar de desnudar a mi novia, algo cortado porque no tenia confianza suficiente como para lanzarme a por mi cuñada.

Mi novia hizo de cicerone, y me invito a tomar posesión del cuerpo de su hermana. La desnudé como previamente había hecho con ella y colocando mi cabeza entre sus piernas y con ayuda de mis deditos, me puse a comerle el coño.

Después me enteraría de que iba a ser el primer hombre en la vida de mi cuñada, pues a ella le van más las mujeres, prueba de ello fue su torpeza a la hora de meterse mi polla en su boca, y de nuevo mi novia hizo todo lo posible para que a su hermana le resultase más fácil y a mi más placentero.

Tras un rato alternándose para comerse mi polla, llegó la hora de desvirgar a mi cuñadita. Dejé que ella se subiera encima de mi, y poco a poco, al ritmo que ella fuese eligiendo se ensartara la dura estaca que tenia yo entre mis piernas. Aquel coño estaba apretadito, y mi cuñada dejó escapar algún gritito de dolor, mientras mi novia no dejaba de sobar sus pechos, para evitar que bájese su nivel de excitación.

Llegó la hora de follarme a mi chica. Y mientras ella sola se apañaba con mi polla, yo ocupaba mi boca ociosa y mis manos con el cuerpo de nuestra invitada. Pero fue cuando ellas se pusieron a comerse el coño la una a la otra, cuando no pude evitar interponer mi polla entre la boca de mi novia y el coño de mi cuñada. Aquella extraña sensación casi hizo que me corriera. Mi novia lo notó, y hábilmente hizo que su hermana se hiciese a un lado y ella se puso a comerme los huevos como solo ella lo hace. Aquello fue demasiado para mi, y no pude evitar que mi cipote estallase con una brutal corrida que compartieron ellas como buenas hermanas.

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