Sueño erótico con un angel moreno que viene a follarme

Estaba teniendo un sueño erótico que me hizo descubrir, al contrario de lo que pensaba que lo ángeles si tenían sexo. Además follan de lujo.

Siempre he oído que los ángeles no tienen sexo. Pero el que vino a visitarme el otro día mientras tenia un sueño erótico era una pedazo de morenaza con un par de buenas tetas y un coñito que podría estar días follándome.

El sueño erótico comenzaba con el ángel entrando en la habitación. En la cama yo yacía en estado de semiinconsciencia. Tratando de procesar lo que mis ojos veían y no creían. La chica, apoyada contra la pared, se desabrochaba la blusa y empezaba a acariciarse los enormes pechos. Con una mano se pellizcaba los pesos y gemía mientras la otra se perdía en interior del tanguita que llevaba.

Con el tanga un puesto y unos tacones de aguja, se subía a los pies de la cama. Iba recorriendo mis piernas hasta llegar a mi paquete, únicamente cubierto por un calzón blanco. Mi polla empezaba a reaccionar al sueño erótico, y crecía bajo la tela, yo entrecerraba los ojos aguantado los espasmos de placer. Ella humedecía el tejido con su lengua mientras recorría el capullo de mi polla. Poco a poco fue bajándome el calzón, y cuando mi polla saltó hacia arriba empezó con una suave mamada que me trasladaba al séptimo cielo.

Cuando ya la tenia bien ensalivadita, llego la hora de que probara yo el sabor de su piel. Me incorpore y quitándole el tanga, empecé a lamerle ese jugoso coñito. Masajeaba su tetas mientras el efecto de mi lengua y mi barba en su clítoris le hacían volverse loca. En este sueño erótico estábamos disfrutando los dos.

Enseguida se subió encima de mi de y poco a poco le fui introduciéndole mi erecto pene. Sus sensuales movimiento de cadera conseguían que mi pene se pusiera mas y mas duro al notar como se contraía su vagina. Cuando empezó a subir y bajar, sentí la necesidad de marcar yo el ritmo de la folla. Así que, nos dimos la vuelta, y levantándole bien las piernas impuse una candencia que pronto nos llevaría a los dos al orgasmo. Pero antes de que me ordeñara y se tragara toda la corrida, no podía desaprovechar la oportunidad que me ofrecía este sueño erótico para follarle el culito a un ángel. Un culito prieto, suave y redondito, como un melocotón.

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