Comiéndole la polla a Gaspar tras una larga noche de enero

Gaspar y yo habíamos estado toda la noche follando y comiéndole la polla, quería darle una sorpresa. Sabia que a él le gustan las mujeres bien rasuraditas.

Gaspar y yo habíamos estado toda la noche follando y comiéndole la polla, y esta mañana quería darle una sorpresa. Me había estado insistiendo que a él le gustan las mujeres bien rasuraditas, así que me he levantado he cogido la cuchilla de afeitar, me he vuelto a la cama, y he empezado a rasurarme el coño delante de él. Podia notar la excitación en sus ojos, su respiración se ha empezado a agitar, estaba consiguiendo mi objetivo.

Gaspar, medio adormilado, ha empezado a manosearme, parece que la escenita le estaba calentando. Hemos dejado a un lado la higiene intima y se ha puesto a comerme la boquita. Luego me ha quitado la camiseta y se ha puesto a jugar con mis pechitos y a morderme los pezones. No se de donde había sacado a ese hombre pero podía estar satisfecha. Después de mas de diez horas de sexo ya estaba otra vez a pleno rendimiento. Sus manos pellizcaban mi culito. Y a través del sus bóxer podía notar que estaba totalmente empalmado. Es un maestro con su lengua, mi coñito no podía parar de chorrear mientras el sorbía y sorbía sin parar. YO solo he participado un ratito, comiéndole la polla. Porque enseguida me ha tumbado otra vez y poco a poco me la he ido metiendo, en una penetración lenta. Mis pechos rebotaban una y otra vez, sus manos no eran capaces de controlarlos. No me he podido aguantar y me he lanzado sobre él. Con un hábil movimiento de cadera ha acelerado el ritmo de la penetración hasta que se ha corrido.

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