Rubia follando en el establo entre animales

Mis dedos jugaban con su vagina que ya estaba bien húmeda. Me arrodillé delante de aquella rubia y mi lengua hizo que dejase escapar los primeros gemidos.

Acababa de apuntarme a ese curso de equitación que andaba buscando hace tiempo. La verdad, la experiencia resultó ser menos gratificante de lo que me imaginaba. Pero una extraña razón me hacia acudir religiosamente a todas las clases. Entre mis compañeras se encuentra Nina, una potente rubia que cuando pasa por tu lado no puedes evitar girar la cabeza para mirarle el culo.

No pude resistirme y me acerque por detrás. La abracé, y mis mano se fueron directas a sus pechos. Le deje sentir mi erección de caballo contra su culo.
Cuando se olvidó del equino y se dio la vuelta, le baje el vestido y me dispuse a lamer esos ricos pezoncitos, mientras mis manos iban buscando más abajo su preciado tesoro. Mis dedos jugaban con su vagina que ya estaba bien húmeda. Me arrodillé delante de aquella rubia y mi lengua hizo que dejase escapar los primeros gemidos.Más tarde, tendimos una manta sobre un lecho de heno y me dispuse a follármela. Pero ella la que llevaba las riendas de la situación y comenzó a cabalgarme como si fuese un potrillo desbocado. Después de abrirle el culo de pan en par, con la punta de su lengua me hizo correrme, y terminé soltándole toda la leche en sus morritos.

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