Pillo a mi cuñada tocándose en la ducha y me la follo

Pillo a mi cuñada en la ducha. Y ella pensando que soy mi hermano me incita a que me la folle y me hace una mamada inolvidable.

Desde que mi hermano empezó la universidad vive conmigo en un piso que mis padres tienen en la ciudad. Aquella mañana, como todas, me había levantado con una tremenda empalmada, y me disponía a darme una ducha para ver si el agua caliente y una buena paja remediaban la situación. Pero, por sorpresa, pillo a mi cuñada masturbándose bajo el chorro de la ducha.

Mi hermano siempre ha ligado más que yo. Y he de reconocer que tiene buen gusto para las chicas. Así que, cuando vi aquel cuerpo angelical bajo la nube de vapor, decidí que iba a cobrarme mi particular derecho de pernada con la novia de mi hermano. Pillo a mi cuñada desprevenida cuando golpeo el cristal. Ella pensando que soy mi hermano me dice que no me ha querido despertar que si quiero unirme a la fiesta pase dentro de la ducha, mientras me abre la puerta. Ahora el sorprendido era yo, aun no había descubierto que no era él.

Me acerco por detrás, y le apoyo mi polla dura como una piedra sobre su culito. Vaya, te ha crecido la polla esta noche, me dijo. Desde pequeñito que la tengo así le conteste. En ese momento, pillo a mi cuñada descolocada. Y roja como un tomate se gira balbuceando sin saber muy bien lo que decir. Yo le cierro la boca con un beso, al que no tarde en responder. Después de manosearnos mutuamente un rato le digo que porque no salimos y le demuestro como follan los hombres de mi familia, y no el marica de mi hermano. Ella abre la puerta y coge una toalla con la que nos secamos los dos. Acto seguido, me arrodillo para presentarle mis respetos al coño de mi cuñadita en forma de buen lametazo. Ella a su vez demuestra tener buenas tragaderas metiéndose hasta el fondo de la garganta consiguiendo casi me corra en el acto. Aprovechando los apliques de la pared le doy la vuelta y se la meto bien honda mientras le magreo los pechos. Luego, sentado sobre el retrete, se sube encima mío y empieza a mover lentamente su cadera. Puedo sentir su coñito contrayéndose sobre mi polla. Le digo que como siga así no voy a tardar el correrme y ella me amenaza contestándome que ni se me ocurra. Entonces se arrodilla de nuevo y vuelve ha hacerme una mamada hasta que acabo corriéndome en su boquita.

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