Noche de sexo con un fantasma

Aquella noche me habían advertido que por aquellos salones pululaba el fantasma del hijo de los antiguos dueños, un fantasma lascivo y sátiro. Yo, caliente y con ganas de sexo, decidí invocarlo tumbándome encima de una mesa con mi culito bien a la vista. Poco tardó en aparecer y empezar a comerme el coño, para...

Aquella noche me habían advertido que por aquellos salones pululaba el fantasma del hijo de los antiguos dueños, un fantasma lascivo y sátiro. Yo, caliente y con ganas de sexo, decidí invocarlo tumbándome encima de una mesa con mi culito bien a la vista. Poco tardó en aparecer y empezar a comerme el coño, para después ponerme a cuatro patas sobre la mesa y darme por delante y por detrás. Preguntando al personal del servicio me explicaron que eran mcuhas las jovencitas que pasaban por allí en busca del señorito, pero me desmostraron que entre vivos tambien podiamos pasarlo bien. Fue una larga noche de placer, que aun hoy me provoca orgasmos solo de recordarla.

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