Noche de pasión con mi novia multiorgásmica

Mi novia tiene una extraña facilidad para enlazar un orgasmos con otro que nos permite tener largas sesiones de sexo en las que no deja de correrse.

De todas las compañeras sexuales que he tenido, la única que me tiene descolocado es mi última novia. Es una chica preciosa y simpatiquísima, pero lo que más me pone es que es multiorgásmica. Durante una larga sesión de sexo puede tener varios orgasmos sin que yo haya eyaculado ni una sola vez.

La otra noche fui a buscarla para salir de marcha, y cuando me abrió la puerta en ropa interior entendí que esa noche había cambiado de planes. Le di un beso cálido en la boca y de la mano me llevó hasta la habitación. Por el caminó dejé los pantalones en sobre el sofá del salón para que no se arrugaran. Y una vez en la cama ella me fue desabrochando los botones de la camisa como en una juego de lo mas sensual.

Nuestro labios no permanecían mucho tiempo separados mientras mis manos se adentraban bajo la poca ropa que llevaba. Cuando sus pequeños pechos quedaron libres mis manos lo amasaban suavemente proporcionándole en placer que debía de ser indescriptible, apreciable por mi parte por los escalofríos y los gemiditos que se le escapaban.

Ella se recostó por encima mío, introduciendo su mano por la abertura de mis bóxer buscando mi polla, que aún estaba algo flácida. Rápida mente se la metió en la boca y recobró el vigor gracias a la presión de sus labios y sus manos. Cuando ya estaba bien dura, nos deshicimos de la poca ropa que aun nos quedaba puesta, y volvió a subirse encima de mi introduciéndose mi pene erecto en su coñito. Las contracciones que ejercía con su pelvis provocaban que la sangre se acumulara en mi falo, haciéndolo crecer más aun si cabe en su interior. No tardó en alcanzar el primer orgasmo.

Esa era la señal para que yo tomara el control. Empecé a mover mis caderas mientras ella aun temblaba de placer mientras recuperábamos el ritmo infernal que esta cogiendo al situación. De repente se sacó la polla de su interior, y dándome la espalda, se subió a horcajadas sobre ella introduciéndose de nuevo su peculiar montura de aquella noche. Ahí vino el segundo orgasmo.

Para el tercero, ella parecía exhausta, pero yo aun tenia energías suficientes como para suplir las suyas, y lo mas importante, aun no me había corrido. Levantándole bien las piernas, se la introduje de un golpe de cadera, ella supo encajarlo hasta que se corrió de nuevo.

Para el cuarto la puse a cuatro patas, ahora era a mi al que le fallaban las fuerzas, y no tardé en darle la vuelta para follármela de una forma un poco mas bestia hasta que note que el final estaba cerca y terminé eyaculando sobre su vientre mientras me masturbaba de forma frenética.

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