Mi novia se folla a un amigo por venganza

Mi novia encuentra ropa interior de otra mujer en le armario de casa y me hace pagarlo viéndola follar con mi mejor amigo.

Cuando llegué a casa, me encontré a mi novia recogiendo ropa en nuestra habitación. Aunque la encontré un poco rara no podía imaginar que había descubierto los restos del polvo que había pegado con su mejor amiga mientras ella estaba trabajando. Y mucho menos, la forma en la que me lo iba a devolver.

Al entrar en la habitación vino hacia mi. Me abrazó y me dijo que me había echado mucho de menos, y que tenia ganas de que jugásemos un ratito. A mi, con lo que me gusta el sexo, no se me iba a pasar la oportunidad de disfrutar de una follada vespertina. Así que, mientras nos íbamos desnudando, mi polla hacia presión para intentar escapar de dentro de mis pantalones.

Apena me había sacado la camiseta, mi novia me pidió que me tendiera sobre la alfombra. Del armario sacó un par de correas y se dispuso a atarme de pies y manos. Pensando en que nos tocaba una sesión de sado, no hice mas que excitarme más aun si cabe. Me encanta ser sumiso y que las tías me den caña mientas follamos.

Cuando cogió mi móvil empecé a ponerme nervioso, pues podría encontrar los mensajes de su amiga. Pero no, se limitó a llamar a Juan, mi mejor amigo. Le pidió que vinera a casa mientras yo seguía atado en el suelo sin entender nada. Una vez Juan estuvo en casa, ella sacó el sujetador de su amiga, en ese momento mi sorpresa fue tan grande que la erección que había mantenido durante un buen rato desapareció repentinamente.

Mi novia la pregunto a mi amigo si creía que ese sujetador era suyo. A lo que el contentos que era evidente que no. Entonces fue cuando ella le contó todo lo que supuestamente yo había hecho. Y le pidió que cumpliese el sueño que Juan tenia desde que lo conoció y que se la follase. Juan parecía no entender de que iba todo aquello, pero no tardó en reaccionar y aprovechar la ocasión que le había presentado mi novia en bandeja.

Yo pensaba que todo era una broma de mi novia, y que finalmente no se atrevería a hacerlo. No me resistí mientras entre los dos me empujaban hasta el vestidor y ocupaban el espacio que yo había dejado. Ella, tendida sobre sus espaldas, dejaba que Juan le levantase la camiseta y jugase con la lengua en su ombligo y pechos. Para ser una broma pensaba que ya estaban llegando demasiado lejos.

Me estaba intentando liberar de mis ataduras, cuando Juan le sacó los pantalones vaqueros y las braguitas. Acariciaba torpemente su sexo, debido quizá a mi presencia. Y entonces, fue cuando ella le quitó los pantalones a él, liberando su ya erecta polla. En un visto y no visto, mi novia engulló aquel trozo de carne, e incomprensiblemente yo deje de forcejear con las correas. Mi polla estaba reaccionando de nuevo, se me estaba poniendo dura de ver como mi novia le hacía una mamada a mi mejor amigo.

Juan no paraba de gemir mientras la boca de mi novia, sus labios y sus dientes ejercían la presión justa sobre la punta de su polla. El chico, estaba fuera de si. La puso a cuatro patas y despacito la fue penetrando hasta que le metió aquel trozo de carne entero.

Poco a poco, las embestidas de Juan los iban acercando hasta el lugar donde me encontraba. Dejándome ver la cara de mi novia desencajada por el placer que aquella follada le estaba dando. Si estiraba los brazos podría tocarlos. Incluso si en algún momento hubiese tenido un verdadero interés en detenerlos podría haber hecho algo más. Pero algo en mi interior me impedía interrumpir aquella escena y me estaba excitando viendo follar a mi novia con mi mejor amigo.

Ellos seguían follando sobre la alfombra de la habitación. Los gritos de mi novia variaban entre el placer y el dolor. Pero la muy puta me estaba poniendo los cuernos con ganas y estaba demostrando que le gustaba que la follaran duro. Cuando Juan saco la polla del interior de mi novia, y ella se puso a mamársela como si no existiese un mañana, fui consciente que aquel espectáculos-venganza estaba apunto de acabar. El semen brotaba de la punta del cipote de mi amigo y mi novia se lo estaba tragando como nunca se había tragado él mío. Mi libertad estaba cerca. No sabia que hacer con Juan, pero lo que tenia claro es que en cuanto desanudaran las correar, me iba a follar a mi novia.

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