Me ligué a una morena en el parque

Lo que en principio tenía que haber sido una tarde tranquila de sexo, se convierte en un sesión de desenfreno sexual con una desconocida del parque.

Por fin ha llegado el otoño. Esta estación del año en el que nos entra la melancolía y las tías están especialmente receptivas a cualquier proposición indecente. Hoy he salido de caza por el parque que hay cerca de mi casa. Y no he tardado mucho en localizar a mi victima potencial.

Después de saludarla he sido directo. Le he dicho cuales eran mis intenciones y que si quería una buena tarde de sexo con una gran polla solo tenia que decir la contraseña. ‘Necesito una gran polla’, me ha dicho mientras me enseñaba el escote con dos grandes tetas con las que hacerme una buena cubana.. Acto seguido nos hemos encaminado hacia mi casa.

Nada más llegar nos hemos desnudado, ella se ha quedado solo con el sujetador que le mantenía sujeta sus enormes tetas. Yo ya tenia la polla bien dura y en su mirada podía intuir la lujuria mientras se relamía. No la he hecho sufrir más y la he dejado que se agachara a comerme la polla. Lo ha hecho con mucha delicadeza intentando metérsela toda en la boca. pero la verdad es que no ha conseguido llegar ni a la mitad.

Después de la mamada un poco torpe, la he recostado en la cama sobre su espalda, dejando su coñito justo en el borde de la cama. Abriéndola bien de piernas, he empezado a metérsela poco a paco, y he ido acelerando hasta alcanzar un ritmo frenético. Mis manos amasaban sus ubres y ella me pedía más caña.

La he puesto a cuatro patas y mientras ella se abría los cachetes se la he metido sin piedad por el culo. ella contenía los gritos de dolor mientras mis pelotas hacían un ruido seco al chochar contra sus nalgas. Y sus pechos se bamboleaban libres de cualquier opresión al ritmo de mis embestidas.

En cuanto se acostumbrado a la presencia de mi pollón dentro de su culo me ha sorprendido intentando cabalgarme. A la muy zorra le gusta que la follen duro. Y cuando rendido me he dejado caer sobre la cama, ella se ha subido encima de mi empezando una nueva y larga cabalgada. Aquello ha superado mis expectativas de una tarde otoñal de sexo y no he tardado en correrme. Ocasión que ella no ha desperdiciado para recoger el néctar de mi polla con su lengua para poder saborearlo después.

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