Mulata follando en el refugio de montaña

El frío había calado en nuestros huesos y yo solo pensaba en darme una larga ducha calentita con este pedazo de mujer mulata.

Habíamos estado todo el día haciendo trekking por los parajes cercanos a un pequeño refugio que tengo desde hace años en la sierra. El frío había calado en nuestros huesos y yo solo pensaba en darme una larga ducha calentita con este pedazo de mulata. Pero fue ella la que cambió de opinión nada mas cruzar la puerta, íbamos follar ahora y lo íbamos hacer allí mismo, la ducha tendría que esperar. Yo no puse ninguna excepción, a la hora de follar me da igual donde hacerlo. Así que nos pusimos a comernos la boca mientras nos quitábamos la ropa.

Una vez desnudos, fui yo el que se puso a jugar con mi lengua y mis deditos en su clítoris hasta hacerla gritar de gusto. Le di la oportunidad de que probase mi polla antes de follármela y ella no rechazó el ofrecimiento. Iba comiéndomela poco a poco mientras que con sus bailes y jueguecitos me iba poniendo más y más cachondo, hasta que al final se sentó sobre mi polla y empezó a dar saltitos sin que se le saliera del coño. Cuando se cansó la puse de pie y reclinada sobre la barandilla de la escalera me la follé por detrás. Pero yo no me quería correr sin jugar primero con esas tetitas preciosas. Sentado en los escalones me estuvo haciendo una paja entre sus tetas hasta que brotó la leche.

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