Me follo a un asiática muy viciosa en el país del sol naciente

Me follo a un asiática muy viciosa que después de probar de lo que es capaz mi pollón, termina comiéndosela hasta que descargo mi corrida en su boquita.

Aprovechando que estaba de viaje de negocios en Japón, me follo a una asiática muy viciosa y cumplo una de mis fantasías desde la adolescencia. La chica me la había presentando mi interprete, el insistía en que era una amiga suya, pero yo estaba convencido de que me había mandado una prostituta. Una vez echas las presentaciones, y entendiéndonos con el poco ingles que hablábamos los dos, me dijo que era la primera vez que estaba con un occidental y que se sentía muy excitada.

Cuando llegamos a mi habitación del hotel, sabia perfectamente lo que se hacia y parecía no importarle que bromeara sacándole alguna foto con el móvil. Nuestras lenguas no tardaron el justarse. Le fui arrancando la ropita, y cuando terminé de desnudarla, saboreé mi primer coñito asiático. Mientras la masturbaba me fui desnudando, y en cuanto mi polla dura y brillante quedo libre se la di a probar. Ella se la comía con vicio, seguro que no había visto nunca un pollón tan grande, incluso le acabó provocando alguna arcada. Pero no le di ningún respiro para que se recuperase y enseguida me puse a taladrarle el coño. Ella luchaba por domar a la bestia que le estaba penetrando, yo en cambio intentaba metérsela más y más hondo.

Su forma de gemir parecía indicar que se rendía, pero no mostré piedad alguna y aprisionándola contra la cama me la continué follando. Consiguió liberarse, pero la acorralé de nuevo y me entregó su culito. Vencida y desarmada, terminó suplicándome que le dejase probar de nuevo el sabor de mi cipote, y me lo estuvo mamando hasta que me corrí en su boca.

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