Me sentó ralamente mal que cunado le dije a mi secretaria que no iba a dejar a mi mujer por ella, la muy puta se liase con el imbécil de mi hijo. Después de años dejándome que me comiera la polla era así como me lo agradecía. Así que tenia que dejarlo claro quien es el jefe y cual es la única polla que se puede llevar a la boca.
La otra mañana cuando vino a trabajar, mientras se ponía al día con el papeleo me acerqué por detrás con los pantalones bajados y la obligué a que se metiera mi pollón en la boca, estuve empujando con golpes de cadera hasta que noté que le entraban arcadas y sus labios chocaban con mis pelotas. Parecía que había entendido el mensaje.
Se desabrocho la blusa y se quitó las bragas, encima de su mesa empecé a jugar con el coñito que había profanado mi hijo y me la follé abriéndola bien de piernas. La zorra lo debía estar disfrutando por los gemidos que soltaba, seguro que me había echado de menos. Al final todo terminó como a mi me gusta, esparciendo mi leche por su cara, su pelo, sus pechos y sus labios. Ya solo tenia que enviarle el video a mi hijo.



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