Me follo a mi abuelo después de una clase de baile

Monté academia y no pensaba que mi primer alumno seria mi abuelo. Y cuando acepté ser su profesora, no pensaba que en la primera clase me lo follaría.


Cuando monté una academia de baile no pensaba que mi primer alumno seria mi abuelo. Y cuando acepté ser su profesora, no pensaba que en la primera clase me follo a mi abuelo. Después de un pequeño paripé de unos pocos minutos, mi abuelo, que a hasta ahora había sido mi gran motivador, mi financiero y mi primer cliente, seria también mi amante.

Mientras recuperábamos el aire, nuestras miradas se quedaron fijas la del uno en el otro. Sin explicación nuestros cuerpos se fueron inclinando, hasta que nuestros labios entraron en contacto. Los siguiente que recuerdo es a mi abuelito del alma mordisqueando mis pezoncitos y a mi masturbando su polla madura.

Cuando estuvo bien dura, me la introduje que la boca y estuve haciéndole una mamada hasta que él se tumbó en el suelo y me pidió que le dejase probar el sabor del coñito de su nieta preferida. Su lengua acariciaba mi clítoris, mientras hacíamos un sesenta y nueve que ningún miembro de nuestra familia habría aprobado. Pero aquello era una demostración del amor y la admiración que nos teníamos el uno al otro.

Cuando consideré que la polla de mi abuelo estaba bien lubricada, me subí encima de él y lo estuve cabalgando mientras su polla entra y salía de mi culito. Él era feliz pensando que era el primero, y yo no quise quitarle esa ilusión. Sus manos magreaban mis pechos o se adentraban en lo más profundo de mi interior. Su pulso temblaba, bien por la edad o porque se acercaba el orgasmo. Ahora era yo la que quería probar el sabor de mi abuelo. Así que arrodillándome ante él se la estuve mamando, con nuestras miradas fijas en el otro de nuevo, hasta que su espesa y cálida leche inundó mi boquita pervertida.

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