Me follo a Baltasar como regalo de reyes

Se fue quitando la ropa hasta llegar ala cama, donde lo esperaba mi entrepierna ardiente. Este año, por fin me follo a Baltasar.

Me despertaron unos ruidos de madrugada. Cuando encendí la luz allí estaba él, tan espectacular como siempre. Me miró y me sonrió. Me dijo que no quería molestarme. Pero este año no sabia que regalarme. Yo le dije que no hacía falta que me regalase nada, que con su sola presencia en mi cama ya era regalo suficiente. Él captó la idea y poco a poco se fue quitando la ropa hasta llegar ala cama, donde lo esperaba mi entrepierna ardiente. Este año, por fin me follo a Baltasar.

Para pagar aquel fuego, el puso a mi disposición su lengua. Y como si de una culebra se tratara estuvo un buen rato acariciando mi clítoris. Pero yo no quería culebras, quería su anaconda. Así que le bajé el bóxer y me metí todo su pepino largo bien empalmado en la boca. Me estaba volviendo loca con aquel pollón negro acariciándome la campanilla, pero necesitaba que me ensartara de una maldita vez, este año había sido una chica camal y quería recibir mi castigo. Después de rogarle y de hacerle tocar el cielo con mi boca a este mago del sexo. Conseguí que me abriera por primera vez mi culito con su polla. No soy yo la que me follo a Baltasar, es Baltasar el que me folla el culo. Una y otra vez, noto un gran vacío cuando saca su polla de dentro de mi con cada golpe de cadera. Mis pechos se mueven arriba y abajo. Y el me impide que me masturbe mientras me está enculando. Me sentía llena, en trance, a punto de perder el conocimiento. Cuando de repente, se saca su enorme polla y se masturba deprisa hasta que por su descomunal glande empiezan a brotar chorros de leche que restriega por mi mejilla.

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