La primera vez mejor con una gran polla negra

Mi novia y yo estábamos aburridos en casa de sus padres, cuando decidimos que para divertirnos podriamos follar, ella me dijo que era la primera vez.

Le había hecho una promesa a mis suegros, nada de tocar a su hija mientras estuviese bajo su techo. Mi novia era la niña de sus ojos y no iban a permitir que ningún sinvergüenza se aproveche de ella. Pero aquella tarde paso lo inevitable, nos dejaron solos en casa y que coño, ‘la primera vez mejor con una gran polla negra’, como la mía.

Estábamos, aburridos, tumbados sobre su cama. Ella miraba fijamente el enorme bulto que había entre mi piernas y no paraba de preguntarme a que se debía. Yo le dije que era un secreto, que s quería podría descubrirlo.

Metió su mano dentro del pantalón del chándal y sacó mi enorme polla flácida. La blandió un par de veces como unas espada sin saber que hacer con ella y después de iniciar una lenta masturbación se decidió a metérsela en la boca. Aquella mamada hizo que en segundo tuviese una erección de caballo. Y ella riéndose se desnudó de cintura para abajo y puso su coñito al alcance de mi boca mientras seguía chupando.

Después de aquel sesenta y nueve ella quería saber lo que se sentía teniendo una polla tan grande dentro. Le dije que no tuviese prisa y que se la fuese metiendo poco a poco. Me hizo caso, pero solo hasta que la tuvo toda dentro. La ansiedad y las ganas de follar nos pudo a los dos y empezamos a un ritmo frenético. Ella chillaba como si la estuviese partiendo en dos. De sus ojos brotaban lagrimones, pero me suplicaba que no parase. Cuando estaba a punto de correrme, intente salirme de dentro de ella, pero una vez más me dijo que no, que lo quería todo dentro.

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