La playa estaba desierta

Con la llegada del otoño, estos Resorts familiares quedan prácticamente desiertos. Donde durante los últimos meses se agolpaban los turistas dorándose al sol mientras se sumergían en refrescantes bebidas ahora solo hay gente como yo buscando paz, tranquilidad y si se pone a tiro un buen polvo. Iba paseando por la orilla del mar, cuando...

Con la llegada del otoño, estos Resorts familiares quedan prácticamente desiertos. Donde durante los últimos meses se agolpaban los turistas dorándose al sol mientras se sumergían en refrescantes bebidas ahora solo hay gente como yo buscando paz, tranquilidad y si se pone a tiro un buen polvo.

Iba paseando por la orilla del mar, cuando a lo lejos divise a María Isabel, tomando el tenue sol de octubre. Estaba tumbada de espaldas, sin la parte de arriba del biquini y aunque llevaba las gafas de sol yo diría que estaba dormida. Me arrodillé a su lado e inmediatamente me incliné sobre su espalda y empecé a pasarle mi lengua por la columna vertebral. Ella se estremeció, y con una sonrisa se pudo de pie, dejándome a mi de rodillas dispuesto a terminar de desnudarla. Mi lengua siguió trabajando en su culito cuando ella se volvió a tumbar dejando su coñito a mi entera disposición. Si alguien nos estaba mirando, sin duda no estaría disfrutando del espectáculo tanto como yo.

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