Jovencita morena desvirgada en su propia cama

Una jovencita morena está desesperada por que su compañero de clase la desvirgue y aprovecha la mejor oportunidad para hacerlo.

Aquella jovencita morena era Elisa mi compañera de clase. Desde el día que dijo de la forma más inocente que ella aun era virgen en mi mente se fijo una sola idea, ser el primero en follármela. La oportunidad se presentó sola, con la excusa de estudiar de cara a los inminentes exámenes acudí a su casa. Nada más cerrar la puerta detrás de mi, me dejó bien claro que ella tampoco tenia ningún interés en desperdiciar la tarde estudiando, pasando su brazos alrededor de mi cuello y dando un saltito entrelazando sus piernas sobre mi cadera se lanzó a besarme como si no hubiera un mañana.

Después de ese largo beso, me pidió que mejor subíamos a su habitación, que sus padres podrían llegar en cualquier momento. Cuando llegamos, la solté sobre su cama y me dispuse a sobar todo su cuerpo mientras nuestras lenguas continuaban entrelazadas. Tenia unas tetas de infarto, estaba deseando que me dejara chuparlas y mordisquear sus pezones. Al llegar mis manos a su entrepierna pude notar como sus braguitas estaban chorreando y eso hizo que no pudiese aguantar más y poniéndola de pie sobre la cama le arrancase la ropa. Con ella prácticamente desnuda al que le molestaban las prendas de vestir era a mi. Así que, no tardé en quitármelas y en cuestión de segundos mi polla estaba en su boca.

Mientras se tragaba mi polla y jugaba con mis testículos, mis manos se esforzaba por poder llegar a su culito y en último lugar por jugar con su coñito. Pero era imposible, ella estaba desesperada y no iba a dejarme hacer nada. Se subió encima mío metiéndose mi polla bien dura y empezó a moverse torpemente, como joven inexperta que era. Así que después de pedirle que me la volviera a comer un poco la tumbé sobre la cama y me la follé hasta correrme en sus enormes tetas que no habían dejado de botar en ningún momento.

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