Jovencita de pechos pequeños follando en trabajo

Me follo a la babysitter de mis hijos. Una jovencita de pechos pequeños y culito respingón que folla como los ángeles. Pero mi mujer había regresado pronto.

Mi mujer era insoportable. Se enfadó porque había vuelto a contratar a la babysitter jovencita de pechos pequeños que tanto me ponía. Yo le dije que era un chica con experiencia y que no nos había generado ningún problema en otras ocasiones. Que se dejase de tonterías y aprovechásemos que aun no había llegado para echar un polvo rápido. Su respuesta fue al de costumbre, tirarme una revista porno, no se como las ha vuelto a encontrar, y decirme que me apañara yo solito.

La verdad es que en fondo me conoce bien. No he pasado de la tercera hoja sin aguantarme la ganas de hacerme un buen pajote. En esas estaba cuando ha sonado el timbre, deprisa y corriendo he bajado a abrir la puerta. Era nuestra babysitter, preciosa jovencita de pechos pequeños y culito respingón. ¡¡Dios!! Necesitaba terminar la faena que había dejado a medias o las pelotas me iban a reventar.

Volví a la habitación, no me hacia falta la revista, mi imaginación y la imagen de aquella jovencita de pechos pequeños eran suficiente para correrme pronto. Cuando estaba apunto de correrme, abrí los ojos y allí estaba, apoyada en el quicio de la puerta. Me había pillado cascándomela y fantaseando con ella en voz alta. Menudo corte.

Pero para mi sorpresa, se acercó muy despacito hacia a mi, y me dijo que no había nada malo en ello. Y que si quería ella podía terminar el trabajo. Dicho esto, la jovencita de pechos pequeños, se arrodilló y se puso a comerme la polla con mucho vicio. Yo estaba tan excitado que necesitaba más, le ayudé a arrancarse la ropa y me quité los pantalones. Acaricié su clítoris hasta conseguir que gimiera como una perra, y entonces ella se metió mi polla hasta el fondo. Aquello me estaba volviendo loco, necesitábamos una posición más cómoda para que le pudiera dar mas duro. Nos echamos sobre la cama y aumente el ritmo hasta terminar corriéndome en su vientre. Por fin, había cumplido mi fantasía de follarme a esta jovencita de pechos pequeños. Pero maldición, mi mujer había regresado demasiado pronto.

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