Follarme a una joven borracha es mi última oportunidad

Follarme a una joven borracha es lo único que me permite irme a dormir después de un día de fiesta con los cojones vacíos. Ella simplemente se dejó hacer.

Tenia que darme prisa o corría el riesgo de un día mas volver a casa con un calentón de cojones. Eran las cuatro de la madrugada y no había convencido a ninguna chica a la que llevarme a la cama. Cuando ya casi me había resignado ha hacerme una pajilla antes de dormir encontré lo que iba buscando. No es que me guste aprovecharme de las chicas cuando no están en plenas facultades, pero follarme a una joven borracha cuando va de camino a su casa era mi única alternativa.

Como he dicho no tuve que insistir demasiados, quizá estuviera buscando lo mismo que yo. Cuando llegamos a mi piso, nos encerramos en mi habitación y la ayudé a desnudarse, antes de hacer yo lo mismo. Tenia una tetitas pequeñas, pero muy agradecidas. Cuando las chupé y pellizqué sus pezones con mis dientes, estos se pusieron duros como el acero, mientras ella no paraba de gemir y decir palabras que no llegaba a entender.

Antes de desnudarme yo ya tenia la polla bien dura, pero una buena mamada no viene nunca mal para terminar de ponerse a tono. Cuando mi pene estaba en su máximo esplendor, me puse torpemente el preservativo y me lancé a follarme a mi captura de esa noche.

La chica me dejaba hacer, ella se limitaba a gemir primero y gritar después, manteniéndose prácticamente inmóvil con cada postura. Hubiese tenido más colaboración si me hubiese follado un armario. Cuando me corrí, me quité el preservativo y lo vacié en su espalda mientras ella se iba quedando profundamente dormida.

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