Follándome a una desconocida en la playa

Estuvimos follando un buen rato a la vista de los vecinos hasta que no pude resistir mucho más y terminé corriéndome en su boquita mientras me masturbaba.

La corriente me había llevado hasta aquella playa privada. Estaba demasiado cansado para seguir remando, y decidí pedir ayuda a alguno de los vecinos para poder salir a través de una de sus casa, ya que eran los únicos accesos. Lo que no esperaba es que me iba a ir a casa después de haberme follado a una chica que me abordó nada mas salir del agua.

La chica vestía un biquini que no dejaba nada a la imaginación. Me ayudó a quitarme el chaleco salvavidas y antes de que pudiera sacar mi canoa del agua, me estaba comiendo la boca.

Llegamos al porche de su casa y, en las mismas escaleras, no me pude resistir a quitarle el bikini y arrodillarme para comerle el coño. Ella estaba muy excitada, y no paraba de gemir. Antes de que me pudiera quitar el bañador ya tenia mi polla hincada hasta el fondo de su garganta. No tardó en llegar a su máximo esplendor, y cuando se la sacó de la boca para chuparme los testículos aproveché para obligarla a cambiar de posición y metérsela por su coñito húmedo y caliente sin pedirle permiso.

Estuvimos follando un buen rato a la vista de los vecinos hasta que, debido al cansancio de una mañana en alta mar y al polvo de infarto que estábamos echando, no pude resistir mucho más y terminé corriéndome en su boquita mientras me masturbaba.

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