Follándome a la joven ayudante de Papa Noel

Aquella ayudante de Papa Noel, me mando un mensaje, estaba deseando que me la follase, pero no esperaba que la enculase hasta que me corrí dentro de ella.

Aquella tarde en el centro comercial se había convertido en una experiencia bastante desagradable. El ambiente navideño lo invadía todo y la afluencia de personas hacia que en ocasiones fuese difícil hasta caminar. Toda aquella gente había acudido allí en busca de Papan Noel para entregarle la carta con sus deseos. Yo, sin embargo, iba en busca de una de sus ayudantes, una preciosa morenita, que con su carita inocente no hace sospechar de lo que es capaz a la hora de meterle una buena polla en la boca.

En cuanto ella me vio, me hizo señas, y me dio un papelito con la dirección de su apartamento, media hora después le estaba metiendo mano bajo su ajustada faldita en busca de un chochito húmedo en el que meter mi polla, que estaba dura desde el primer momento en que la vi.

Nos habíamos conocido por internet, nos habíamos conocido por internet, ni siquiera sabia su nombre real. Pero que importaba aquello cuando tenia una de sus tetitas en mi boca. Ella se mostraba desesperada por bajarme los pantalones, pero cuando asomó mi pollón bien duro, todo se transformó en calma. Con la puntita de su lengua recorría todo mi glande, consiguiendo que me estremeciera de placer.

Cuando consideré que ya la tenia suficientemente lubricada, la recosté, y levantándole bien las piernas se la fui metiendo por el culito. Mientras su esfínter se contraía sobre mi falo. Ella no dejaba de quejarse, sin duda no se esperaba que se la metiera por la puerta de atrás.

Sin mediar palabra, nos miramos a los ojos y los dos entendimos que necesitábamos buscar una postura más cómoda. Nos pusimos de pie, y poniendo ella el culito en pompa me dio a entender que ya no la importaba que la enculara. Así estuvimos un rato, hasta que ya de vuelta en la cama, la puse a cuatro pata y terminamos follando como animales, hasta que le rellene todo su precioso y redondito culo con mi leche caliente. Su coñito chorreaba de nuevo de tanta excitación, pero en aquella ocasión la ayudante de Papa Noel se iba a que dar con la ganas. Me vestí y me marché sin despedirme de ella. Si el próximo año se porta bien, quizá nos volvamos a ver.

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