Follándome a una asiática muy viciosa en el jardín

Me habían estafado con las vacaciones, pero lo compenso follándome a una asiáticaca marera de un solitario hotel. Me hace una mamada profunda, me la follo.

Era una mañana calurosa en un cutre resort tropical. El jardín estaba desierto, la piscina a medio llenar y solo pululaba por allí una de las camareras encargadas de recoger lo que los clientes dejaban. Ante la falta de trabajo la chica se intentó entablar conversación conmigo, yo no entendía lo que me decía. Me limitaba a acariciarme el paquete por encima del bañador mientras le sonreía. Al principio no pareció darse cuenta, pero cuando se me empezó a poner dura la polla ella se mostró mas amable y cariñosa. Había jugado mis cartas pero aun no sabia si acabaría follándome a una asiática ese día.

Cuando se sentó en el sofá de mimbre junto a mi, decidí liberarme de la presión del bañador. Ella al ver mi trozo de carne en su máximo esplendor se desabrocho parte superior del uniforme, dejando libre sus grandes pechos y se subió un poquito la falda para dejarme ver que no llevaba braguitas.

Mientras me hacia una mamada, mi mano juguetona exploraba su coñito. Estaba muy húmedo, y si ella no hubiese tenido ocupada la boca en ese momento con otros menesteres estaría gimiendo.

Libero mi pene erecto y brillante y se subió encima mío introduciéndoselo poquito a poco. La lentitud en sus movimientos no me desagradaba pero era desesperante. Empecé a mover mis caderas marcando yo los tiempos, y ella solo se limitaba a manifestar activamente todo el placer que le estaba dando. Cuando llegó el orgasmo mi polla descargó toda su mercancía en el fondo de su garganta.

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