Follandóme a la profesora de mi hijo

Después de una reunión con la profesora de mi hijo, me la follo y termina brindando con mi corrida a la salud de los padres de sus alumnos.

Una vez terminada la larguísima y aburridísima reunión que la profesora de mi hijo había tenido con todos los padres de sus alumnos, pronunció el nombre de mi hijo y pidió que por favor el padre del niño aguardara después de que hubiesen salido los demás para tratar algún tema en privado.

Sorprendido y en cierto modo preocupado hice caso a esta milf, morena y con buen culo de la que dependía la educación de mi hijo. Una vez nos quedamos a solas, cerró la puerta con llave, y mientras se desabrochaba los botones del escote me iba diciendo que, Iker, mi hijo, le había dicho que sus papás estaban recién divorciados, y que su papá tenia ahora muchas novias.

A estas alturas se había sentado en el pico de la mesa del profesor y arremangándose la faldita que llevaba me dejó comprobar que no llevaba bragas. Un movimiento torpe por mi parte, para recolocarme la polla debajo de los pantalones debió entenderlo como que aceptaba su sutil proposición. Se escurrió de la mesa, y después de terminar de desabrochar la blusa sin quitarse la chaqueta del traje, se arrodillo delante del pupitre de mi hijo, en el que me encontraba sentado, y me bajó la cremallera del pantalón. Metió su mano por la ranura y envolvió con ella mi polla erecta. De un leve tirón me la sacó fuera y se la introdujo en la boca empezando una lenta mamada.

Cuando ya había conseguido anular toda mi voluntad y que mi pensamiento se centrara únicamente en follármela, dejó de chupármela y nos dimos una tregua para arrancarnos la ropa. Una vez libres de ataduras, apoyó sus manos sobre uno de los pupitres y poniendo el culo en pompa me dejó que la fuese penetrando poco a poco después de haber investigado el terreno con mis deditos.

Con cada embestida sus tetas no paraban de moverse al compas, hasta que decidí atraparlas con mis manos y acariciar sus pequeños pezoncitos haciéndola gemir más fuerte, si cabía. La recosté sobre su escritorio, pero no tardó en subirse encima mío y demostrarme que una profesora con su experiencia sabia cabalgar a un potro joven. Exhausta, se bajo de mi polla y volvió a introducírsela en la boca.

Continuamos follando hasta que escuchamos como llamaban a la puerta. Era el conserje avisando que era la hora de cerrar. Ella se levantó fue en busca de una copa de cristal con la que recogió mi corrida y brindó ella sola por el curso que acababa de empezar y por los jóvenes padres de sus alumnos.

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