Follándole el culito de una compañera de trabajo

Una cena de empresa termina follándole el culito a mi compañera. Una morenaza que la chupa como los dioses y a la que le suelto la corrida en la cara.

Raquel era la única compañera de trabajo con la que me llevaba bien. Desde el primer día congeniamos, pero fue tras una cena de empresa cuando medio borrachos los dos me dijo que si la acompañaba a su casa me dejaría divertirme follándole el culito. Raquel es una preciosa negrita con un culito de infarto, y no me extrañaría que alguna vez me hubiese pillado mirándoselo y fantaseando con lo que ahora me acaba de proponer.

Nos fuimos discretamente a su casa, sin que los demás se percataran de nuestra ausencia. Una vez allí me pidió que me pusiera cómodo en la habitación mientras ella se preparaba. Cuando la vi entrar, la polla se me puso dura de golpe. Iba vestida únicamente con un corpiño que resaltaba más aun sus curvas. Cuando llegó a la altura de la cama, me levanté y dejándola caer a ella sobre el colchón me lancé a comerle ese coñito moreno que tenia. Ella me miraba con cara de viciosa mientras me deleitaba con sus flujos. Pero por lo que realmente estaba allí era por su culito, así que poniéndola a cuatro patas, hundí mi cara en él y estuve jugando con mi lengua en su esfínter un buen rato.

A la vez que yo me iba arrancando la ropa para demorar lo menos posible aquel polvo, ella no paraba de masturbarse. Cuando mi enhiesta polla asomó fuer a de mis pantalones no pude evitar arrastrarla hasta el borde de la cama y follármela como si me fuese la vida en ello. Ella se mostraba impasible, así que le saqué la polla de coño y de un solo golpe se la metí por el culo. Ella soltó un gritito de dolor, pero en seguida se fue acostumbrando a mi trozo de carne, y en cuanto se lo sacaba me suplicaba que se lo volviera a meter rápido.

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