Espiando como mi amigo se folla a mi hermana

Mi hermana gritaba como si la estuvieran partiendo en dos. Mi amigo para que dejara de gritar no se le ocurrió otra cosa que taparle la boca con la mano.

Mi amigo llevaba mucho tiempo pidiéndome que le ayudara a follarse a mi hermana. Yo le contestaba que no hacia falta, que ella es una zorra que a poco que te insinúes te la acaba chupando. Pero aun así, un día decidí ayudarlo.

Salí de casa dejándole el terreno despejado. Esperamos en su coche diez minutos, y entonces él llamo al timbre de mi casa y preguntó por mi por mi. Mi hermana como de costumbre dijo que no tenia ni idea de donde estaba, pero que podía pasar a esperarlo dentro si quería.

Yo, mientras tanto, no estaba dispuesto de quedarme en el exterior de mi casa para ver como terminaba la cosa. Decidí entrar sigilosamente por la puerta de atrás, y agazaparme junto a la nevera, teniendo una visión completa de lo que sucedía en el salón.

Mi hermana hacia como si estudiase, mientras de reojo no dejaba de observar como mi amigo se tocaba cada vez más descaradamente la entrepierna. Mi hermana, que seguía pendiente a cada uno de los movimientos de él, solo habló cuando el se decidió a rozar suavemente uno de sus muslos. Ella, en su afán por aparentar ser una chica decente, le pidió que se estuviese quieto, y que la dejase estudiar para el examen del día siguiente. Puede notar como a mi amigo le empezaron a entrar dudas, pero, entonces, el decidió jugar su última carta. Se metió la mano dentro del pantalón y sacó su enorme pollón.

Mi hermana, cada vez más incomoda, no sabia como lanzarse a mamar ese enorme trozo de carne morena, mientras a mi amigo solo le bastaron un par de sacudidas para conseguir una poderosa erección. Él le preguntó si alguna vez había probado una buena polla negra. A lo que ella contestó que sí, pero no de ese tamaño. Ahora era la mano de ella, la que masturbaba a mi amigo, y su boca se empezaba a abrir para alojar en su interior aquel vergajo.

La sonrisa de satisfacción de mi amigo era evidente. Y más a un cuando me descubrió junto a la puerta de la cocina, con mi polla fuera y masturbándome mientras mi hermana continuaba con su felación. Nuestras miradas se cruzaron mientas una de las manos de mi amigo se perdía debajo de la falda del uniforme de mi hermana. Hábilmente, hizo a un lado las braguitas y me permitió contemplar aquel coñito rasurado.

A pesar de la brutal mamada, mi amigo aun seguía ansioso por follarse a mi hermana. Así que hizo a un lado todo lo que le molestaba sobre el sofá, y se la subió encima. Dejo que ella se fuese metiendo poco a poco su pollón, pero la cara de satisfacción de mi hermana por haber conseguido meterse aquella estaca entera duró poco cuando él decidió embestir desde abajo. Mi hermana gritaba como si la estuvieran partiendo en dos. Su respiración era entrecortada, y mi amigo para que dejara de gritar no se le ocurrió otra cosa que taparle la boca con la mano.

Mientras ella lamia sus dedos, mi amigo bajo el ritmo y yo aceleré mi paja para correrme antes que ellos, y que mi hermana no me pillara espiándolos y dándole al manubrio. Mientras me corría, el saco su monstruosa polla y se dispuso a llenarle de lefa la boca a mi hermana.

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