Enseñando a follar a mi hija y a su novio

Aquella mañana, no podía imaginar que mis planes se acabarían torciendo y pasaría la mañana enseñando a follar a mi hija y a su novio.

Cuando ya estaba en el coche dispuesta a salir del garaje de casa, mis amigas me llamaron para decirme que mejor quedábamos otro día. Resignada cogí mi bolso, cerré el coche y me volví hacia la casa. Cuando iba hacia mi dormitorio, de la habitación de mi hija salían unos casi inaudibles gemidos. No pude eviat soreir, e imaginar que aprovechando que no estaba en casa se estaría masturbando con alguno de los juguetitos que guarda bajo la cama.

Pero, casi al momento, descubrí que esos gemidos no eran de mi hija, parecían los de un hombre. Así que abriendo poco a poco la puerta de la habitación de mi hija pude descubrir como a duras penas, un chaval de la edad de mi hija se la estaba follando. Y por lo que pude ver, el chico no tardaría en correrse y mi hija no se estaba enterando de nada. Confieso que la situación me estaba excitando, y que una de mis manos se fue bajo mi falda, donde mis braguitas ya estaban húmedas. Pero la cara de insatisfecha de mi hija, me hizo dejar aquello para mas tarde y evitar en ese momento lo que a todas luces era un polvo catastrófico.

Cuando me oyeron hablar el tono de sus caras pasó de un rosado de excitación a un blanco de pánico. Intentando cubrir sus sexos de la manera que fueran mientras me daban excusas sin sentido. Cabreada les pregunte que coño estaban haciendo. Y pidiéndoles que se hicieran a un lado, les dije que les iba a enseñar todos los secretos del sexo que una mujer madura conoce. El punto de partida era bueno, el chaval tenia una buena polla y no perdió la erección en ningún momento. No perdía atención mientras acariciaba a mi hija, nos miraba con la boca abierta, como pidiéndonos que por compasión no lo hiciésemos sufrir así. En ese momentos las dos nos lanzamos a masturbar su polla mientras nuestras lenguas se entrelazaban.
Cuando aquel falo estaba apunto de reventas, le indique a mi hija que se lo metiera en la boca. La sonrisilla del chico indicaba que no lo hacia mal, pero la tuve que hacer a un lado y enseñarse como hacerlo mejor.

Antes de follarnos a las dos, a él le quedaba una prueba por superar, se tenia que bajar al pilón, y demostrar como se defendía comiéndonos el coño a mi hija y a mi. Final mente y como broche de oro a aquella clase magistral, hice que mi hija recibiera en su boca la corrida de aquel chico, que en su vida iba a olvidar a su suegra.

Sitemap | Contacto | © 2011 Pornodosis - Adictos al porno!