El coño de mi novia no me deja vivir tranquilo

Mi novia es ninfómana, y yo soy un sufridor que disfruta al complacerla. Mi polla lleva medio verano en el coño de mi novia, cuando no me la esta mamando.

Mi novia no es que sea un bellezón, pero es tan ardiente en la cama que en algunas ocasiones pienso que es ninfómana. Desde que comenzaron las vacaciones de verano que no paramos de follar. Mi polla pasa más tiempo dentro de mi novia que fuera. Le da igual que este despierto que durmiendo, en cuanto consigue que mi polla se ponga dura, se que estoy perdido. El coño de mi novia no me deja vivir tranquilo.

Una vez más estábamos follando en mi habitación en casa de mis padres. Ella estaba encima de mí cabalgándome mientras yo intentaba aguantar el tipo. Sus diminutas tetitas rebotaban al compás que mi novia iba marcando.

Cuando llevábamos ya un buen rato follando, decidió darle un respiro a su coño haciéndome una mamada. Mi polla estaba a reventar, mientras, ella se la metía hasta el fondo de la garganta y recorría con su lengua desde mis huevos hasta la punta de mi capullo.

Se subió otra vez sobre mi, introduciéndose mi polla bien lubricada y volvió a cabalgarme hasta que me dejo a mi tomar un rato el control. Casi nunca era yo el que dirigía la follada a golpe de cadera, y en esas pocas situaciones mi polla reaccionaba poniéndose, si cabe, más dura.

Sus grititos y gemidos me excitaban aun más. Y cuando me pide que me masturbe hasta soltar mi corrida en su boquita de mamona, no puedo resistir mucho tiempo hasta cumplir sus deseos y cubrirle sus carnosos labios y parte de su cara con mi espesa corrida.

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