Doble penetración a la culona de mi mujer

Mi mujer me había convencido para hacer un trío. Hacia años que fantaseaba con sentir una doble penetración.

Mi mujer me había convencido para hacer un trío. Hacia años que fantaseaba con sentir una doble penetración. El cómplice elegido para hacer realidad los sueños de mi mujer, mi primo Carmelo.

Allí estábamos él y yo, en el salón de mi casa con la polla al aire y acariciándonos, pensando en como sería el momento de la doble penetración. Mientras, mi mujer desde la habitación nos hacia un sensual baile mientras se untaba bien de aceite corporal ese pedazo de culo que tiene.

Vino al salón, donde nos encontrábamos y no pude resistir a meter mis manos en su culo, mientras ella prestaba las debidas atenciones a la polla de mi primo. A quien, a pesar de haber aceptado, sin pensárselo dos veces, cuando lo invité a que le hiciéramos una doble penetración a mi mujer, parecía darle un poco de corte la situación. Las caricias y la boca de mi mujer acabaron con sus reparos.

En unos pocos minutos, mientras mi mujer se llevaba ahora mi polla a la boca, Carmelo ya estaba haciendo camino con sus dedos en busca de la tan deseada doble penetración. No dudo en probar primero su culo y luego su coñito, viendo que su polla entraba y salía con facilidad.

La boca de mi mujer volvía a su polla, mientras la mía ocupaba ahora el interior de su vagina. Continuamos alternando un rato más, hasta que llego la hora. Mi polla ya estaba dentro, ahora faltaba la de Carmelo, levanté a mi chica hacia arriba, dejando el agujero del culo bien expuesto. Un golpe de cadera de este, ya está. Mi mujer tenia dos pollas dentro de ella. Conforme comendamos a movernos, podía notar la polla de mi primo alojada en el culo de mi mujer. Y al final, como en toda buena doble penetración, hubo una doble ración de leche.

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