Comiéndole el coño a mi novia en el jardín

Me excita pasarle la lengua entre sus labios. Y que deje escapar algún gemidito. No hay nada como relajarte comiéndole el coño a tu novia

Al fin lo había conseguido. Después de mis años en al universidad el doctorado y al especialidad y años de trabajo en la clínica de mi padre tenia todo lo que necesitaba para ser feliz. Una buena casa, con un buen jardín, buena comida y una novia perfecta. Novia que durante años he modelado a golpe de bisturí y cincel, y a que me proporciona horas de indescriptible placer. Sus tetitas me recuerdan a las estatuas de las diosas griegas, que fueron mi fuente de inspiración. Sus labios son perfectos para hacerte una buena mamada. Su culo respingón se traga mi polla sin rechistar. Y su vagina es la principal fuente de placer, tanto para ella como para mi cuando esto comiéndole el coño .

Después de un copioso almuerzo en la terraza, no hay nada mejor como ponernos cómodos en la zona de relax. Quitarnos la ropa y degustar el sabor de esa rica almeja que mi novia alberga entra las piernas. Me excita pasarle la lengua entre sus labios. Meterle un dedito o dos. Que ella se derrita de placer. Y que deje escapar algún gemidito. Me gusta acariciar sus enormes y redondeados pechos. Y también darle una buena ración de polla.

Volvemos a la tumbona, donde ella cabalga desbocada hacia el inevitable orgasmo. Donde de rodillas yo la penetro mirándola profundamente a los ojos. Y donde recibe mi corrida entre gemidos y resuellos.

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