Chica mala follando con su entrenador la mañana de navidad

Me folló a una joven clienta de mi gimnasio. Después de entrenar me la chupa y me follo su culito. Yo me corro sobre su cuerpo mientras ella se masturba.

Cuando Anna me llamó aquella mañana de Navidad para que le abriera el gimnasio, en un prime momento, no pude hacer otra cosa que maldecirla. Pero conforme fue pasando la mañana me fui dando cuenta que haber quedado aquella mañana a solas con ella era un acierto. Y que con un poco de suerte, antes de que terminase su entrenamiento, la tendría de rodillas comiéndome la polla.

Vino muy agresiva, me pidió que le hiciera de esparrin mientras practicaba sus golpes de lucha libre. Cada golpe era más fuerte que el anterior, y podía notar la excitación y la agresividad en sus ojos. De repente y sin venir a cuento, se lanzo a comerme la boca mientras sus manos rodeaban mi cuerpo. Ella seguro que podía notar mi polla creciendo sobre su vientre, cuando me dijo que me la follara en los vestuarios.

Yo le recordé que estábamos solos, y que lo haría, pero en la sala de maquinas. Con sus propios guantes la até a las tuberías de suministro, la excitación se convirtió en odio, y empezó a insultarme. Me dijo que ni se me ocurriera tratarla como un animal o me arrancaría la polla. Mientras, yo le baja las bragas y hundía mi cara en su apretado culito para comérselo.

Un escalofrió de placer recorrió su cuerpo, impidiendo que siguiese gritándome. Mis manos se perdían entre sus piernas acariciando su clítoris. Ella continuaba gimiendo. Le pedí que fuese buena, y se comiera la polla de su entrenador mientras la liberaba de aquella inesperada atadura. Ella se arrodilló, y bajándome los pantalones de entrenamiento fue engullendo mi nabo bien duro conforme iba apareciendo ante sus ojos.

Cuando la tenia toda dentro de su garganta, le dije que era una buena chica, y que como premio me la iba a follar. Ella, aguantando una arcada, se la sacó de la boca, y me pidió que se la metiera por el culo. Yo le contesté que lo haría por donde yo quisiera, o tendría que volver a tragársela hasta correrme directamente en su garganta. La puse de pie, y de una embestida se la metí por su coñito.

Estuve un buen rato follándomela contra la pared, hasta que la puse a cuatro patas. Le lubrique de nuevo el culito con saliva, y se la metí hasta el fondo de sus entrañas de un golpe. Estuve enculándola hasta que noté que me iba a correr. Entonces, me puse de pie delante de ella, me empecé a masturbar frenéticamente, hasta que cubrí todo su cuerpo con mi leche. Sus dedos entraban y salían de su coño mientras ella me pedía más. Puse un pie sobre su cuerpo, obligándola a echarse. Con él fue extendiendo los restos de mi corrida por sus pechos, cuello y boca. justo cuando le introduje los dedos en ella, noté como de nuevo su cuerpo temblaba de placer, delatándola, como señal de que se había corrido.

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